lunes, 10 de febrero de 2014

Él

Él me miraba con esos ojos, esas cuencas marrones, profundas y brillosas que nunca podré sacar de mi mente.
Yo no podía pensar en nada más.

Él cantaba canciones de nuestra banda preferida.
Y yo, yo me derretía en el lugar, sin poder quitarle la vista, sin poder siquiera largar de mis pulmones una pequeña exhalación de aire.

Él, siempre con su actitud de ganador y altanero, mirándome y sabiendo de mi amor (pero no de mi sufrimiento), se reía. Reía como nadie más... claro, tenía esos labios carnosos y rosados, los más hermosos que vi.
Yo, odiándolo por su orgullosa terquedad y amándolo por su melodiosa y luminosa risa. 

¿Cómo podré hacer para olvidarlo? 
Si lo grabé a fuego lento sobre mi mente, mi alma y mi corazón.

¿Cómo haré para amar a otros hombres, aún sabiendo que cada amor es único?

Dime por favor cómo hacer. 

No me mires más con esos ojos que enamoran y me hacen flanquear en cualquier momento, no dejes que me deleite con tu hermosa voz que suena al compás de una canción que no comprendo. No me regales esas sonrisas ni tampoco esas carcajadas que me hacen temblar y me envian electricidad hasta lo más profundo del corazón.

Yo debo olvidarte, necesito hacerlo.
Pero no quiero.

sábado, 8 de febrero de 2014

¿Quién Muere?

¿Quién Muere?
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga a vestir un color nuevo y no habla a quien no conoce
Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú. 
Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre el blanco y los puntos sobre las "ies" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos. 
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos. 
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo. Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar. 
Muere lentamente quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante. Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe. 
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre, que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar. 
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.
Pablo Neruda

Hoy.



"Hoy me despierto tosco y solitario,
no tengo a nadie para dar mis quejas,
nadie a quien echar mis culpas de quietud."